Se ven iguales en la foto y en la vitrina; en el mostrador una cadena de oro se distingue en minutos.
Se ven iguales hasta que se miran de cerca
La cadena cubana es la pieza que más se copia. Hay cubanas de oro sólido, cubanas huecas de oro y cubanas enchapadas: otro metal con un baño dorado encima.
Las tres brillan igual el primer día. La diferencia está en lo que hay debajo del brillo y en cuánto dura.
Estas son las señales que usted puede mirar en casa, en orden, y la que da una respuesta de verdad.
El sello, y por qué no basta
Una cadena de oro sólido suele llevar sello en el cierre o en el último eslabón: 10K, 14K, 18K, o su equivalente en milésimas.
Una enchapada también puede llevar letras, y ahí está la trampa. Junto al número, unas siglas como GP o GF avisan de baño o relleno sobre otro metal; un quilate a secas no las lleva.
Un sello se puede grabar en cualquier metal. Por eso el sello es el primer paso y nunca el último.
Peso, color y bordes
El oro pesa. Una cubana sólida se siente en la mano y en el cuello; una enchapada del mismo tamaño se siente ligera.
Mire los bordes de los eslabones y el cierre, donde la cadena roza. En una enchapada, el baño se gasta ahí primero y asoma otro color debajo.
El oro sólido no cambia de color con el uso. Si su cadena de años sigue igual por dentro y por fuera, es buena señal.
Ojo con la hueca. Es oro de verdad, con su quilate, pero el eslabón va vacío por dentro y pesa menos que una maciza del mismo largo. No es engaño si se lo dicen; lo es si no.
La prueba del imán
El oro no se pega al imán. Acerque uno fuerte a los eslabones, lejos del cierre: si los atrae, hay otro metal debajo. El cierre puede llevar un muelle de acero y no cuenta.
Si no los atrae, todavía no está dicho todo. Hay baños sobre metales que tampoco se pegan, así que el imán descarta, pero no confirma.
Sirve para lo que sirve: sacar del medio la pieza de acero, que es el disfraz más común. Para lo demás hace falta la piedra.
La prueba que decide: el toque
En el mostrador se hace prueba de toque, delante de usted. Se roza la pieza en la piedra, en un punto que no se ve, y el ácido dice si hay oro y de qué quilate.
Con una enchapada, la raspadura pasa el baño y el metal de abajo reacciona al ácido. Con una sólida del quilate que marca el sello, no pasa nada.
Es la señal que da una respuesta y no una pista. Mirar no se cobra.
Si va a comprar una cubana
Pida el quilate y pida verlo comprobado. Aquí se hace con la piedra, delante de usted.
Aquí no hay fantasía. Lo que brilla, es.
Y si ya tiene una y quiere saber qué es, tráigala. Se mira, se prueba y se le dice, venda o no venda. 88 Nagle Avenue, Inwood, todos los días de 9:00 a 19:30.