El número del sello dice cuánto oro hay dentro, y eso cambia el color, la dureza y lo que le pagan.
El sello dice cuánto oro hay
Casi ninguna joya es de oro puro. El oro puro es blando y se mezcla con otros metales para que la pieza aguante.
El quilate dice qué parte de esa mezcla es oro. De veinticuatro partes, el 18K lleva dieciocho de oro, el 14K lleva catorce y el 10K lleva diez.
El resto es cobre, plata, níquel o zinc, según el color que se busque. Y ese resto es lo que hace la diferencia entre uno y otro.
Color, dureza y uso
El 18K es más amarillo y más suave. Se raya y se dobla con más facilidad, y por eso se ve en piezas finas que no reciben golpes.
El 10K es más duro y más pálido. Aguanta el uso diario, el gimnasio y la mano pesada, y por eso es común en piezas de uso rudo.
El 14K está en el medio y es lo más común en Nueva York. Buen color, buena resistencia y el punto donde se encuentran precio y aguante.
Al comprar: qué conviene
Depende de la pieza y de la vida que va a llevar. Una cadena de todos los días pide dureza; un anillo de compromiso pide color.
A igual peso y diseño, más quilate es más oro, y por eso cuesta más. Menos quilate no es peor: es otra pieza para otro uso.
Si es un regalo y no sabe qué uso va a tener, el 14K es la apuesta segura. Se ve bien, aguanta y, si algún día hay que ajustarlo, se trabaja en el taller.
En Trato Fino el quilate se comprueba delante de usted, con la pieza en la mano, antes de que decida.
Al vender: qué pesa
Al vender, el quilate manda tanto como el peso. Dos cadenas iguales a la vista pueden valer muy distinto solo por el número del sello.
Se paga el oro que hay dentro, no la mezcla entera. Por eso, a igual peso, el 18K rinde más que el 14K, y el 14K más que el 10K.
El diseño y el trabajo del joyero no entran en ese cálculo cuando la pieza se vende por su metal. Lo que se pesa es el oro.
El sello no basta: se prueba
El sello es una pista, no una prueba. Hay piezas sin sello, sellos gastados y sellos que no dicen la verdad.
En el mostrador se hace prueba de toque, delante de usted. Si la pieza no tiene sello, o el sello no coincide con lo que dice la prueba, manda la prueba.
Si en vez de una K ve tres cifras, es la misma idea escrita en milésimas: cuántas partes de mil son oro. La prueba la lee igual.
Traiga la pieza y salga sabiendo
Si no sabe qué quilate tiene, no lo adivine. Tráigala a 88 Nagle Avenue, en Inwood, y salga sabiendo qué tiene: quilate comprobado y peso a la vista.
Abrimos los siete días, de 9:00 a 19:30. La tasación no cuesta nada.