Si su cadena se le puso triste, aquí se le alegra. Y antes de tocarla, se le dice qué tiene.
Una cadena rota no es una cadena perdida.
Lo que suele llegar al mostrador
Antes de venir: tres consejos
Primero se ve la pieza.
Y si prefiere venderla
Dónde y cuándo
Se engancha en la camisa, se cae al piso, se abre un eslabón. Pasa todos los días y llega al mostrador con la misma cara de susto.
Una cadena de oro aguanta años. El broche es la parte que más trabaja y la primera que se cansa, y un eslabón abierto casi siempre avisa antes de soltarse.
Todo el mundo vende oro. Nosotros lo trabajamos. Raffi es maestro joyero y el banco de trabajo está aquí, en la tienda, no en otra ciudad.
Cadenas partidas o con un eslabón abierto. Broches que no cierran o que cierran flojos. Argollas de dije que se abrieron y dejaron el dije en el bolsillo.
También piezas que se ven bien pero se sienten débiles: un broche que ya no hace clic, una cadena que se dobla donde no debe.
Si lo suyo no está en esta lista, tráigalo igual. Mirar no se cobra, y se le dice qué tiene.
No lo pegue ni lo apriete con un alicate en casa. Un eslabón forzado se rompe peor y cuesta más trabajo dejarlo bien.
Traiga todas las partes: la cadena, el broche suelto, el dije, el eslabón que se cayó. Lo que viene se aprovecha.
Si quiere adelantar, mande una foto por WhatsApp con la pieza sobre una superficie clara y el punto roto a la vista. Con eso se le dice qué tiene y qué conviene traer, antes de que suba a la avenida.
Cada trabajo es distinto y aquí no se promete nada sin haberlo mirado. Traiga la pieza al mostrador o mándenos una foto por WhatsApp: le decimos qué tiene y cómo se resuelve antes de que usted decida.
Se mira con lupa y se le explica lo que se ve, sin tecnicismos. Con la pieza vista, se le dice qué se puede hacer y usted decide después.
Se limpia la pieza y se revisa la montura antes de devolvérsela. El broche se prueba, no se supone.
Mientras esté con nosotros, su pieza queda guardada y el local tiene puertas con seguro. Lo que entra es lo que sale.
Una cadena partida o un arete sin par se pesan igual que una pieza completa. Si prefiere no arreglarla, se tasa gratis y, si acepta el número, cobra el mismo día: efectivo, Zelle o tarjeta.
Y si se la quiere quedar y solo quiere saber qué vale, también. La tasación es gratis igual, arregle, venda o ninguna de las dos.
Usted decide. Mirar y pesar no cuesta nada.
88 Nagle Avenue, Inwood, Manhattan. Todos los días de 9:00 a 19:30.
Mande una foto y le decimos qué tiene. Por WhatsApp o en el mostrador.